jueves, 31 de marzo de 2022

Manifestaciones cutáneas de la Diabetes Mellitus

Existen muchas enfermedades sistémicas que se acompañan de manifestaciones cutáneas, siendo en ocasiones las manifestaciones cutáneas las primeras en aparecer. Resulta interesante, por tanto, conocer algunas de estas manifestaciones tanto para el tratamiento de las mismas como para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad sistémica subyacente.

En nuestro medio una de las enfermedades sistémicas más relevantes por su elevada frecuencia es la Diabetes Mellitus, por lo que nos centraremos en hablar acerca de las manifestaciones cutáneas asociadas a esta entidad.

La diabetes mellitus (DM) es una alteración metabólica caracterizada por la presencia de hiperglucemia crónica que se acompaña, en mayor o menor medida, de alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono, de las proteínas y de los lípidos. El origen y la etiología de la DM pueden ser muy diversos, pero conllevan inexorablemente la existencia de alteraciones en la secreción de insulina, de la sensibilidad a la acción de la hormona, o de ambas en algún momento de su historia natural.

La elevada prevalencia de la DM, sus complicaciones específicas y la presencia de otras entidades que suelen acompañarla hacen de la enfermedad uno de los principales problemas sociosanitarios en la actualidad.

MANIFESTACIONES CUTÁNEAS DE LA DIABETES MELLITUS

DERMATOPATÍA DIABÉTICA 
Lesiones cutáneas asintomáticas, atróficas, pequeñas, redondas y marrones que se producen en la zona tibial de los pacientes con diabetes. Es la afección cutánea más frecuente que se presenta en pacientes con diabetes mellitus.
Las lesiones de la dermopatía diabética son asintomáticas y no se recomienda el tratamiento de estas, ni se ha demostrado tratamiento eficaz en la actualidad.


ACANTOSIS NIGRICANS
Zona cutánea hiperpigmentada de aspecto aterciopelado, localizada casi siempre en los pliegues.
Es un marcador significativo de hiperinsulinemia debida a insulinorresistencia.
Dado que la obesidad es una causa considerable de insulinorresistencia, el control del peso y la modificación del estilo de vida constituyen las primeras etapas del tratamiento de la acantosis nigricans.


NECROBIOSIS LIPOÍDICA
Es una rara enfermedad granulomatosa idiopática de degeneración del colágeno con riesgo de ulceración.
Ha sido típicamente asociada con diabetes; sin embargo, la fuerza de la asociación ha sido cuestionada.
Inicialmente, la lesión es una pápula roja o una placa redonda u ovalada que crece periféricamente para volverse atrófica y amarillenta en el centro con un borde elevado y eritematoso. Las lesiones se vuelven más amarillentas, telangiectásicas y de porcelana. La ulceración es la principal complicación. Las lesiones ocurren principalmente en la zona pretibial. Existen diferentes tratamientos entre los que se incluyen: corticoide tópico o intralesional, inhibidores tópicos de la calcineurina, terapia fotodinámica, etc


BULLOSIS DIABETICORUM
Se trata de una rara complicación de la DM, sobre todo de diabetes de larga duración. Suelen aparecer ampollas de forma espontánea en superficies acras de extremidades superiores e inferiores.
Por su aspecto las lesiones pueden confundirse con una lesión por quemadura.
La etiología exacta no se conoce, pero se cree que implica un suministro vascular deficiente y un aumento de la circulación venosa.
No se ha demostrado que esté relacionado al nivel de control glucémico.
Como tratamiento solo se requiere manejo de apoyo, y por lo general el cuadro se resuelve sin intervención en un periodo de dos a seis semanas, aunque es importante que las áreas afectadas sean controladas para detectar posibles infecciones secundarias.


PIE DIABÉTICO
Definimos pie diabético como el conjunto de síndromes en los que la existencia de neuropatía, isquemia e infección provocan alteraciones tisulares o úlceras secundarias a microtraumatismos, ocasionando una importante morbilidad que puede devenir en amputaciones. El tratamiento se basa en curas, analgesia y antibioterapia.


Bibliografía:
  1. Conget I. Diagnóstico , clasificación y patogenia de la diabetes mellitus. Rev española Cardiol. 2002;55(5):528–35.
  2. George SMC, Walton S. Diabetic dermopathy. 2014;14(3):95–7.
  3. De Schepper S, Naeyaert J. Acantosis nigricans. EMC - Dermatología. 1976;40(2):1–7.
  4. Sibbald C, BScPhm Md, Reid S, MDb AA. N e c ro b i o s i s L i p o i d i c a. Dermatol Clin. 2015;33(3):343–60.
  5. Peyrí J, Moreno A, Marcoval J. Necrobiosis Lipoidica. 2007;87–9.
  6. Michael MJ, Mefford JM, Lahham S, Al. E. Bullosis Diabeticorum. 2016;
  7. Del Castillo Tirado R-A, López, Fernández JA, Del Castillo Tirado FJ. Guía de práctica clínica en el pie diabético. 2014;10(2):1–17.
  8. Jeffcoate WJ, Harding KG. Diabetic foot ulcers. 2003;361:1545–51.

By Elena Torán Juberías, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria del C.S. Benicàssim. Marzo 2022

Alopecia frontal fibrosante

Acude una paciente de 67 años preocupada porque desde hace unos 6 meses dice que nota que el pelo “se le ha ido hacia atrás” y que también ha empezado a pintarse las cejas.


¿Cuál sería la primera sospecha? Una alopecia frontal fibrosante (AFF)

La alopecia frontal fibrosante es un tipo de alopecia cicatricial primaria adquirida, no contagiosa, que afecta principalmente a mujeres posmenopáusicas y mujeres premenopáusicas con antecedentes de histerectomía o menopausia precoz.

Actualmente, la etiopatogenia no está clara, aunque se aprecia cierta asociación hormonal y autoinmune dada su relación con otras enfermedades como vitíligo o hipotiroidismo.

Manifestaciones clínicas:

Se caracteriza por un retroceso de la línea de implantación fronto-temporal del cabello, simétrica y bilateral, que puede acompañarse de alopecia de las cejas, iniciándose con la pérdida de pelo de la región lateral.

La zona afectada presenta cambios cicatriciales irreversibles, destacando una piel lisa, con pérdida folicular y una palidez cutánea.

Dermatoscopia:

Disminución del número de ostiums foliculares en la zona central asociado a eritema, junto con descamación perifolicular y puntos azul-gris perifoliculares en la periferia de la placa.

Diagnóstico diferencial: lupus eritematoso discoide, alopecia por tracción, d. Graham Little Piccardi Lassueur, alopecia areata, alopecia androgenética, línea de implantación alta.

Tratamiento:

El principal objetivo del tratamiento es evitar la progresión o enlentecerla lo máximo posible.

- Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasteride y dutasteride), con una buena respuesta en el cuero cabelludo.

- Corticoides y/o minoxidil de forma tópica, aunque sin un claro beneficio en su aplicación aislada.

- Corticoides sistémicos, son efectivos para la estabilización de la progresión, aunque no frenan el avance tras su retirada.

- Corticoides intralesionales, aportando buenos resultados en general.

- Hidroxicloroquina, reduce los signos y síntomas con un máximo beneficio en los primeros 6 meses de tratamiento.

- Pioglitazona, en estudio como nuevo tratamiento.

Otras medidas no farmacológicas se usarían para paliar la parte estética tales como el uso de prótesis capilares y tatuaje de las cejas, en algunos casos incluso se realiza implante capilar procedente del cuero cabelludo no afecto

Bibliografía
  1. Esteban-Lucía L, Molina-Ruiz AM, Requena L. Actualización en alopecia frontal fibrosante; Actas Dermosifiliogr 108(4):293–304. Disponible en: https://www.actasdermo.org/es-actualizacion-alopecia-frontal-fibrosante-articulo-S0001731016304410
  2. Mireles-Rocha H, Sánchez-Dueñas LE, Hernández-Torres M. Alopecia frontal fibrosante. Hallazgos dermatoscópicos. Actas Dermosifiliogr;103(2):167–8. Disponible en: https://www.actasdermo.org/es-alopecia-frontal-fibrosante-hallazgos-dermatoscopicos-articulo-S0001731011003401
  3. Gómez-Gómez-Mascaraque E, López-Llerena AM, López-Martín M, Rosa-González ME. Alopecia frontal fibrosante: a propósito de un caso. Semergen [Internet]. 2018;44(5):e101–4. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-alopecia-frontal-fibrosante-proposito-un-S1138359318300054
  4. Maldonado Cid P, Leis Dosil VM, Garrido Gutiérrez C, Salinas Moreno S, Thuissard Vasallo IJ, Andreu Vázquez C, et al. Frontal fibrosing alopecia: A retrospective study of 75 patients. Actas Dermosifiliogr [Internet]. 2020;111(6):487–95. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0001731020301320
By Lucía Cristina Piñana del Pino, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria. CS Almassora. Marzo 2022

lunes, 28 de febrero de 2022

Paquidermodactilia, insólita pero presente.

 Un varón de 32 años acude derivado al servicio de dermatología por presentar engrosamiento difuso y generalizado del 2º, 3º, 4º y 5º dedo de ambas manos. 

El paciente trabaja como comercial de cerámica en una empresa desde hace varios años. 


Antecedentes patológicos:

Como antecedentes patológicos de interés únicamente presenta alergia a ácaros y gramíneas.

Exploración física:

Se procedió a realizar la exploración física donde se apreciaba un evidente engrosamiento de los dedos comentados, sin otra clínica acompañante. A la palpación no se mostraron dolorosos ni tampoco se apreciaron signos de inflamación cutánea ni articular concomitante. Para finalizar se realizó una inspección de los dedos de los pies, los cuales se vieron estrictamente normales y sin engrosamiento.

Dada la particularidad del caso y para tratar de esclarecer una etiología que justificara la alteración se procedió a realizar un estudio detallado, para ello se solicitaron:

Pruebas complementarias:
-Analítica de sangre que incluyó perfil hepático, perfil renal, factor reumatoide, anticuerpos antinucleares, perfil autoinmunitario, hemograma, coagulación, VSG y bioquímica general. Todos los parámetros estudiados resultaron dentro de los rangos de normalidad.
-Radiografía de manos: no se hallaron alteraciones de las articulaciones metacarpofalángicas ni engrosamiento óseo, sí se apreció engrosamiento de tejidos blandos.
-Biopsia cutánea de uno de los dedos afectos, cuyo hallazgo más relevante fue el engrosamiento difuso de la dermis, con fibroblastos como células predominantes. No se encontraron focos de infiltrados inflamatorios ni otros hallazgos relevantes.

Diagnóstico:
Tras haber realizado una visión global de la alteración que presentaba el paciente, la inspección de las zonas afectas y un estudio minucioso con pruebas complementarias se determinó el diagnóstico de Paquidermodactilia.

Tratamiento:
En la actualidad el paciente lleva un seguimiento en la consulta de dermatología, continúa realizando los cuidados recomendados y sigue estable, sin clínica acompañante ni avance de la patología. No sigue tratamiento específico dado que por ahora no ha demostrado evidencia de mejoría clínica los corticoides ni ningún otro fármaco.

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PAQUIDERMODACTILIA

La paquidermodactilia es un tipo de fibromatosis digital adquirida, se describió por primera vez en 1973 y es una patología poco frecuente. Su incidencia es mayor en varones jóvenes y es de curso benigno. Se trata de una patología que produce como signo principal la tumefacción asintomática y gradual del tejido blando circundante a las articulaciones metacarpofalángicas proximales de ambas manos.

Etiología

La etiología se desconoce, y aunque en ocasiones se ha especulado con la implicación de factores genéticos o microtraumatismos repetidos en las zonas afectas, no se ha llegado a determinar una causa determinante.

Diagnóstico diferencial:

Para su diagnóstico es necesario primero descartar que el origen esté en una alteración sistémica o en una enfermedad de origen reumatológico. El diagnostico diferencial se debe realizar principalmente con:
  • Artritis:
    • Artritis idiopática juvenil
    • Artritis psoriásica
    • Artritis reumatoide
  • Fibromatosis digital infantil (knuckle pads). La diferencia principal entre ambas es que esta afecta principalmente a los laterales de las IFP.
  • Paquidermoperiostosis: paquidermia (engrosamiento cutáneo), alteraciones óseas (periostosis) y acropaquia (dedos en palillo de tambor). Muestra alteraciones radiológicas (hiperostosis, periostitis)
Una vez descartada que la causa sea una de estas patologías, el diagnóstico es principalmente clínico. El resultado de la biopsia cutánea con hallazgos histopatológicos de engrosamiento de la dermis apoyaría el diagnóstico. 

Tratamiento:
En cuanto al tratamiento, no existe uno específico. Se recomienda cuidado de los hábitos: evitar actividades o deportes que generen microtraumatismos repetidos en las zonas afectas.
La aplicación de corticoides tópicos no ha mostrado eficacia, aunque hay algún caso descrito de mejoría con corticoides intralesionales.
Se han visto casos con mejoría parcial tras la resección quirúrgica de parte del tejido tumefacto, no obstante, esta práctica puede producir la aparición de queloides.

Bibliografía:
  1. Morales Callaghan AM, Horndler Argarate C, García Latasa de Araníbar FJ, Zubiri Ara ML. Paquidermodactilia: Una forma poco frecuente de fibromatosis digital adquirida. Actas Dermosifiliogr 2010; 101(7):652-54.
  2. A. Plana, J. Bassas, M.A. Toro, C. Ferrandiz. Paquidermodactilia tratada con éxito con infiltraciones de triamcinolona. Actas Dermosifiliogr., 105 (2014), pp. 319-321
  3. P. Mesa del Castillo, T. Martínez, J. de la Peña, M.C. Díaz. Paquidermodactilia clásica. An Pediatr (Barc)., 85 (2016), pp. 275-276
  4. https://www.sap.org.ar/docs/publicaciones/archivosarg/2011/v109n5a13.pdf
  5. https://www.reumatologiaclinica.org/es-paquidermodactilia-gran-simuladora-articulo-S1699258X17301912
By Carolina Manzano Carda, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria del C.S. Borriol. Febrero 2022

PSORIASIS: Revisión y tratamiento en Atención Primaria

Introducción 

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, no contagiosa, asociada a múltiples comorbilidades. Presenta una evolución muy variable, presentando un curso crónico con exacerbaciones y remisiones.

Su etiopatogenia es multifactorial, pero su aparición se relaciona con la suma de factores genéticos y factores desencadenantes.

Clínica

Es una enfermedad eritematodescamativa crónica cuya lesión típica es una placa eritematosa cubierta de escamas blancas nacaradas y bordes delimitados.

Las localizaciones más frecuentes son: Superficies de extensión (codos y rodillas), zona sacra y cuero cabelludo. 


Además de la afectación dermatológica puede presentar afectación articular y ungueal.

La afectación articular suele presentarse en la cuarta y quinta décadas, y su forma más frecuente es la oligoarticular asimétrica seronegativa. Afecta preferentemente a los dedos de las manos, a las interfalángicas proximales y distales. La afectación cutánea suele preceder a la articular, sin correlacionarse su grado de afectación.

La afectación ungueal suele producirse en un 20-50% de los casos, siendo más frecuente en las manos.

Exploración física: 
  • Signo de Auspitz o rocío hemorrágico: Al raspar aparece sangrado puntiforme, y al remitir las lesiones puede objetivarse el halo hipocrómico de Woronoff. 
  • Otro signo característico, pero no específico es el signo de Koebner (aparición de lesiones de psoriasis sobre zonas con traumatismo previo).

Tipos de psoriasis
  • Psoriasis vulgar: Es la forma más frecuente. Presenta la lesión típica con placas eritematodescamativas, de bordes bien delimitados, bilaterales y simétricas en localizaciones típicas como codos, rodillas, retroauricular, cuero cabelludo y zona lumbosacra.
  • Psoriasis de cuero cabelludo: Es un subtipo de la anterior, pero únicamente con psoriasis en cuero cabelludo, siendo la localización más frecuente retroauricular y la zona de implantación del cuero cabelludo.
  • Psoriasis en gota o guttata: Lesiones numerosas y pequeñas < 2cm, distribuidas principalmente en tronco. Suele aparecer tras una infección estreptocócica como una faringoamigdalitis. Suele presentar resolución espontánea.
  • Psoriasis ungueal: Suele aparecer en el 50% de los pacientes y hasta en el 70-80% de los pacientes con artritis psoriásica. Puede presentar piqueteado ungueal, mancha en aceite, onicolisis, hiperqueratosis subungueal…
  • Psoriasis flexural, intertriginosa o invertida: Placas de coloración rosado-rojiza, brillantes, sin apenas descamación, bien delimitadas, localizada en pliegue cutáneo (axilar, inguinal, submamario, umbilical, interglúteo, etc.), bilateral y simétrica.
  • Psoriasis pustulosa: Presencia de pústulas estériles sobre placas de psoriasis

Diagnóstico

Es fundamentalmente clínico, es necesario una anamnesis y exploración física, pero no requiere biopsia diagnóstica.

Tratamiento

En la psoriasis leve-moderada el tratamiento de elección es tópico en el que se puede usar una combinación de corticoides tópicos de alta o muy alta potencia con análogo de vitamina D (calcipotriol, calcitriol o tacalcitol) 1 o 2 veces al día hasta un máximo de 4 semanas (no se deben usar en pliegues, región facial o en niños), posteriormente como mantenimiento se puede dejar el análogo de vitamina D, aunque otra opción es también la combinación de calcipotriol con betametasona de mantenimiento 2 días por semana.

Como tratamiento de segunda línea se pueden usar derivados de la vitamina A como el tazaroteno en gel al 0,05-0,1% en monoterapia o asociado a corticoides tópicos.

En el caso de áreas intertriginosas y en región facial se pueden usar corticoides tópicos de baja potencia en los brotes, e inhibidores de la calcineurina o análogos de la vitamina D de mantenimiento.

En la psoriasis moderada-grave se requiere fototerapia o tratamiento sistémico: tratamientos clásicos como ciclosporina, acitetrino o metotrexato, o tratamiento biológico. Cuando se presenta esta gravedad de psoriasis es necesaria la derivación al dermatólogo.

Criterios de derivación
En aquellos casos en los que tengamos duda diagnóstica, haya lesiones extensas o graves, no responda al tratamiento tópico, se sospeche artritis psoriásica o presente una importante disminución de la calidad de vida, debemos realizar una derivación al especialista, en todos los casos al Dermatólogo, excepto en el caso de sospecha de artritis psoriásica que debemos derivar también al Reumatólogo.

Bibliografía
  1. Ballester Martínez. A. Psoriasis y dermatitis seborreica. En: Vañó S, Jaén P. Recopilación Dermatología. FAES FARMA; 2016. p. 58-60.
  2. Ballester Torrens. M, Senán Sanz. R, Ferran Farres. M, Barcala del Cano. F. (2011). Terapia tópica de la psoriasis en Atención Primaria. Barcelona. Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.
  3. Naya Cendón C, Couceiro Rodríguez C, Correa Precedo C. Psoriasis. Fisterra, Guía Clínica Psoriasis [Internet]. Fecha de última revisión 10/11/2021. https://www.fisterra.com/guias-clinicas/psoriasis/
By Carmen Casals Zapardiel, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria del C.S. Pintor Sorolla. febrero 2022

lunes, 31 de enero de 2022

Verruga plantar: a propósito de un caso

Mujer de 38 años que acude a consulta por presentar una lesión circular dolorosa en la planta del pie derecho, a nivel del talón, de unos dos meses de evolución, que ha ido aumentado de tamaño progresivamente.

A la exploración, en la planta del pie derecho, observamos una lesión papular de aspecto hiperqueratósico. Morfología circular y bordes bien definidos, con un diámetro aproximado de un centímetro. Dolorosa a la palpación.

                            

A la dermatoscopia se observa lesión hiperqueratósica con un punteado negruzco e interrupción de los pliegues plantares (dermatoglifos).

                                    

Se establece el diagnóstico de verruga plantar, realizando raspado de las lesiones con una hoja de bisturí y posterior crioterapia. Se programa nueva cita para repetir sesión de crioterapia.

¿Qué son las verrugas plantares?
Las verrugas plantares son lesiones, generalmente dolorosas, de crecimiento endofítico y superficie hiperqueratósica y aplanada. Cuando son muy numerosas pueden coalescer formando placas de mayor tamaño, que se conocen como verrugas en mosaico.
Su aparición está relacionada con la infección del virus del papiloma humano (VPH) tipo 1. El VPH constituye una familia de virus ADN, de los que se han identificado más de 100 genotipos, cada uno de los cuales se ha asociado con determinadas lesiones cutáneas y mucosas. Algunos de ellos tienen un importante potencial oncogénico.
La principal vía de transmisión del VPH es la inoculación directa del virus por contacto con superficies o lesiones infectivas. Existen algunos factores que determinan su infectividad, como el número de partículas víricas presentes en el foco de contagio, el nivel de exposición o el estado inmunitario del individuo expuesto. Para su prevención se recomienda la utilización de calcetines de plástico en piscinas públicas.

¿Cómo se diagnostican? Diagnóstico diferencial.
El diagnóstico es clínico y no suele ofrecer dificultad. Son lesiones dolorosas de aspecto hiperqueratósico que aparecen en número variable en las plantas de los pies. Aunque la presión vertical puede resultar molesta, el dolor se desencadena principalmente con la presión horizontal o pellizcamiento. En su superficie se pueden observar puntos negruzcos (más visibles tras el raspado con bisturí), que corresponden a eritrocitos extravasados o capilares trombosados, que pueden llegar a sangrar. Como ya se ha dicho, a veces las lesiones se agrupan formando placas engrosadas que se denominan verrugas en mosaico.

Hay que realizar diagnóstico diferencial con el heloma (clavo o callosidad plantar), ya que a simple vista pueden llegar a confundirse. El heloma es una hiperqueratosis localizada, secundaria a la presión continua, que adopta forma de cono invertido. Se puede diferenciar de la verruga plantar porque carece de puntos negros y el dolor, en este caso, se produce sobre todo a la presión vertical. Además, mantiene los pliegues papilares en su superficie, cosa que no ocurre en las verrugas.

¿Cómo se tratan?
Hay que saber que las verrugas pueden involucionar de forma espontánea en el transcurso de meses o años. Además, no existe ningún tratamiento antivírico específico para el VPH, por lo que los tratamientos se basan en destruir las lesiones cutáneas, intentando dañar lo mínimo posible el tejido sano circundante. Teniendo en cuenta estas características, se aconseja tratar las verrugas solo cuando producen síntomas (dolor) o molestias estéticas.

Las modalidades de tratamiento son múltiples, la mayoría son métodos de destrucción física (queratolíticos o vesicantes, crioterapia, electrocoagulación o laserterapia e incluso cirugía). De forma menos común, pueden utilizarse métodos químicos como el 5-fluorouracilo tópico o la bleomicina intralesional. Aunque existen pocos estudios al respecto, parece que las terapias con mejores resultados son el ácido salicílico tópico y la crioterapia, que actualmente son los tratamientos de primera línea.

Las opciones de tratamiento más usadas son las siguientes:
  • Crioterapia: destruye las células infectadas mediante congelación con nitrógeno líquido. Puede aplicarse con un apósito de algodón o en forma de pulverización. Actualmente hay disponibles en farmacia aerosoles de pequeño tamaño que permiten realizar el procedimiento en el domicilio. Después del tratamiento pueden aparecer vesículas que se deben curar con antiséptico. La crioterapia debe usarse con precaución en lesiones distales si el paciente presenta Raynaud, enfermedad vascular periférica o neuropatía periférica.
  • Ácido salicílico al 20-40%: Es un agente queratolítico que destruye las células epiteliales y podría tener cierto efecto inmunoestimulante local debido a la reacción inflamatoria que produce. Se aplica a diario sobre la lesión, después de haberla lavado con agua y jabón, durante varias semanas. Se recomienda raspar la lesión con piedra pómez antes de la aplicación del producto.
  • Otros ácidos: Existen en el mercado soluciones acuosas que combinan ácidos orgánicos (como el láctico, oxálico y acético) con ácidos inorgánicos (nítrico) y otros compuestos, como las sales de cobre y el zinc. Se aplican de forma tópica a diario sobre la lesión.
  • Glutaraldehído: Disponible en farmacias como fórmula magistral en forma de gel al 10% o solución acuosa al 5-10%. Se aplica sobre la lesión con un bastoncillo de algodón una vez al día, hasta la desaparición de las lesiones. Antes de aplicarlo, se debe ir eliminando el tejido necrótico para lograr un efecto máximo. Puede dejar una pigmentación marrón en la piel (se recomienda aplicar vaselina alrededor de la lesión para proteger la piel sana circundante).
  • Nitrato de plata: Produce una quemadura química que destruye las células. Se aplica diariamente sobre la lesión hasta conseguir la eliminación de la verruga. Puede producir una cicatriz pigmentada residual.
Independientemente de la modalidad seleccionada, hay que tener en cuenta que ningún tratamiento es 100% efectivo y que las lesiones pueden recidivar debido a la persistencia de queratinocitos infectados. Los resultados también dependen del estado inmunitario del paciente y de la duración de la infección (a menor tiempo de evolución, mejor respuesta).

Bibliografía
  1. Ferrandiz C. Infecciones por virus. Dermatología Clínica. Barcelona: Elsevier; 2014.p 37-50.
  2. García Sieiro R. Guía clínica de verrugas cutáneas. Fisterra. 2017. Disponible en: https://www-fisterra-com.m-hcd.a17.csinet.es/guias-clinicas/verrugas-cutaneas/
  3. Witchey DJ, Witchey NB, Roth-Kauffman MM et al. Plantar Warts: Epidemiology, Pathophysiology, and Clinical Management. JAOA. 2018;118(2): 92-105.
By Elvia Bordel Sánchez, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria del C.S. Pintor Sorolla. Enero 2022

martes, 30 de noviembre de 2021

Micosis fungoide: caso clínico y revisión.

Caso clínico:

Paciente varón de 75 años, con antecedentes de hipertensión arterial e hiperplasia benigna de próstata tratadas con doxazosina y mirabegrón, trastorno obsesivo compulsivo y depresión en tratamiento con hidrocloruro de clomipramina, y episodio de fotosensibilidad de aparición en el contexto de la toma de hidrocloruro de clomipramina junto con la toma de sol, autolimitado en el tiempo y con mejoría tras la evitación solar y la toma de corticoides orales (prednisona).

Que presenta aparición progresiva de múltiples lesiones, durante 6 años de evolución, descritas como placas eritematodescamativas y pruriginosas, ocasionalmente violáceas, algunas de ellas infiltradas a nivel de los brazos y de distribución variable (tronco antero-posterior, brazos , antebrazos y zona anterior de extremidades inferiores) pero sin afectación de pliegues. Con mejoría de las lesiones tras la exposición solar. Y con episodios ocasionales de eritrodermia y aparición de pseudoampollas aisladas que se laceran y tardan en curar, fundamentalmente durante los últimos años de evolución.



Con impresión diagnóstica inicial de: proceso psoriasis vs eczema/dermatitis de contacto vs micosis fungoide.

  • En primer lugar se descarta Psoriasis debido a que la localización de las lesiones no corresponde a la distribución típica de la misma, junto con la falta de respuesta terapéutica a la Acitretina oral y, sobretodo, biopsia cutánea que descarta dicho proceso.
  • En segundo lugar se descarta Dermatitis de contacto ante pruebas epicutáneas negativas.
  • Y en tercer lugar, el caso se orienta como sospecha clínica de Micosis fungoide debido a la presentación clínica y buena respuesta terapéutica tras la administración de 36 sesiones de radiación ultravioleta A (UVA) + psolareno (8-MOP) y diferentes corticoides tópicos (Metilprednisolona y Betametasona), los cuales dieron lugar a un aspecto “apergaminado” de la piel como efecto secundario a lo largo del tiempo.

Finalmente, en una de las biopsias obtenidas en los últimos años de evolución (que previamente habían sido inespecíficas), en el contexto de una empeoramiento clínico de las lesiones, se confirma finalmente el diagnóstico de micosis fungoide. Por lo que ante la persistencia clínica de la lesiones y confirmación diagnóstica de Micosis fungoide, el paciente se presenta como candidato para recibir de nuevo tratamiento con fototerapia, en este caso con radiación ultravioleta B de banda estrecha (UVBbe). 


Revisión:

CONCEPTO.
La Micosis fungoide es un linfoma cutáneo no-Hodgkin de linfocitos T-helper (Linfocitos T-CD4) atípicos, con epidermotropismo y núcleos convolutos cerebriformes (células de Sezary) que pueden formar acúmulos intraepidérmicos, conocidos como “microabcesos de Pautrier”.

Se trata de un linfoma cutáneo de baja agresividad, cuya evolución suele ser muy lenta, haciéndolo en diferentes fases consecutivas: premicósica, infiltrativa y tumoral, donde la afectación es cutánea. Y finalmente, la fase leucémica, conocida como síndrome de Sézary, donde aparece la triada clínica de eritrodermia, linfadenopatías y linfocitos atípicos circulantes por sangre periférica, indicativa de mal pronóstico.


EPIDEMIOLOGÍA.
La Micosis fungoide es la entidad más frecuente de los linfomas cutáneos de células T, representando aproximadamente el 50% de todos los linfomas cutáneos primarios.

Presenta un predominio en el sexo masculino (2:1) y afecta con mayor frecuencia a adultos de edad media avanzada, sin embargo se han llegado a reportar casos puntuales en adolescentes.

ETIOPATOGENIA.
No existe una causa específica conocida. Sin embargo, la inestabilidad genómica y cromosómica podrían estar involucradas en la aparición de este tipo de linfoma. Se han descrito varias anormalidades tanto en número como en estructura de cromosomas, principalmente en fases avanzadas de la enfermedad. Las alteraciones más frecuentemente encontradas son la pérdida del cromosoma en 10q y anormalidades en los genes de supresión tumoral p15m p16 y p53.

Tampoco se han establecido factores de riesgo específicos, aspecto que dificulta su prevención. Sin embargo, como cualquier otro tipo de linfoma se recomienda mantener un estilo de vida saludable, evitar el consumo de tabaco y la exposición a radiaciones.

DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de la Micosis fungoide se establece mediante una adecuada correlación clínico-histológica, junto con otros métodos de laboratorio como la inmunohistoquímica, la cual permite estudiar los marcadores de superficie de los infiltrados linfocíticos y así poder establecer el inmunofenotipo, el linaje celular predominante en la muestra histológica y otras características del infiltrado. Por otra parte, la determinación por hibridación in situ de alteraciones clonales en los receptores T de superficie de los linfocitos involucrados, permite detectar los cambios establecidos y la clonalidad de los linfocitos, lo cual lleva a la consolidación del diagnóstico. 

Es frecuente que las primeras biopsias realizadas no den el diagnóstico y que sean necesarias biopsias repetidas a lo largo del tiempo para lograr la confirmación.

CUADRO CLÍNICO E HISTOLÓGICO.
Desde el punto de vista clínico, la micosis fungoide se presenta como una afectación cutánea que evoluciona muy lentamente por diferentes fases o estadíos que se describen a continuación con su correlación histopatológica:

1- Fase premicósica, macular o eritematosa:
Clínicamente, el paciente presenta máculas o parches cutáneos eritematoescamosos, con diferentes tonos de rojo, bien o mal delimitadas y asociadas o no a prurito. Que se distribuyen usualmente en zonas no expuestas. De meses o incluso años de evolución, y que pueden llegar a desaparecer espontáneamente sin dejar cicatriz.

En esta etapa es difícil establecer un diagnóstico certero, ya que existen otros trastornos benignos que podrían confundirse. Por lo que pueden pasar años desde la la aparición de dichas lesiones hasta la confirmación del diagnóstico.

Desde el punto de vista histológico, mayoritariamente aparecen hallazgos inespecíficos como infiltrados liquenoides constituidos por linfocitos e histiocitos. Sin embargo, el hallazgo clásico es el epidermotropismo presentado por el infiltrado de células T, que forman micro abscesos intraepidérmicos, conocidos como “micro abscesos de Pautrier”, altamente específicos de la micosis fungoide.

2- Fase infiltrativa o en placas:
Esta segunda fase puede ser la continuación de la fase macular o bien aparecer de novo. Clínicamente, el paciente presenta aumento del espesor de las lesiones preexistentes, dando lugar a placas eritematosas infiltradas, mal definidas y que confluyen entre ellas dando lugar a diversas configuraciones, junto con áreas de poiquilodermia. Es típico que presenten un centro inactivo, sin lesiones y actividad en los bordes. Distribuyéndose de forma asimétrica por cualquier parte del cuerpo.

En esta fase, la histología es mucho más específica y por lo tanto diagnóstica. Pudiéndose observar los cambios histológicos clásicos de la micosis fungoide como la presencia de las células cerebriformes. A nivel de la epidermis se puede encontrar hiperplasia epidérmica psoriasiforme, atrofia o bien ninguna alteración. Es común que exista epidermotropismo de linfocitos atípicos, sin embargo es poco probable encontrar los “microabscesos de Pautrier”. El infiltrado se extiende profundamente por la dermis y planos más profundos y a nivel de las papilas dérmicas se observa abundante fibrosis que refleja la cronicidad de las lesiones. También pueden hallarse eosinófilos y células plasmáticas.

3- Fase tumoral:
La progresión de los estadíos anteriores conlleva a las lesiones tardías de la micosis fungoide. Las cuales pueden aparecer a raíz de las placas preexistentes, lo que orienta a una fase de crecimiento vertical. Sin embargo, cuando aparecen de novo sugieren invasión metastásica de células T malignas.

Clínicamente, aparecen lesiones tuberonodulares, exofíticas, de gran tamaño que se pueden ulcerar e infectar. Con predilección por la cara y los pliegues. Donde la infiltración intensa suele dar lugar a fascies leoninas y la confluencia de las lesiones puede causar eritrodermia. También es frecuente la existencia de queratodermia palmo-plantar y pérdida de pelo. Siendo la resolución espontánea de las lesiones poco frecuente y con un pronóstico desfavorable.

La histología vuelve a ser inespecífica, perdiéndose los hallazgos característicos, lo que dificulta de nuevo el diagnóstico histológico. Pueden existir mitosis atípicas, células apostólicas individuales y pérdida del epidermotropismo, indicativo de mal pronóstico. Además las células tumorales aumentan en número y tamaño, mostrándose como células cerebriformes de proporciones variables. En esta fase es importante establecer el diagnóstico diferencial con otros tipos de linformas.

4- Fase leucémica o “Síndrome de Sézary”:

Los linfocitos neoplásicos no se encuentran únicamente en la piel, sino que se observan en la sangre y otros tejidos, como los ganglios linfáticos.

Clínicamente, el paciente presentará la tríada clásica de eritrodermia, adenopatías y células de Sézary (linfocitos atípicos con núcleo irregular de aspecto cerebriforme) circulando por sangre periférica (>15% de los linfocitos totales).

Desde el punto de vista histológico, existe un ligero-moderado infiltrado de linfocitos en la dermis papilar, mezclada con bandas de fibras colágenas. Y ausencia de epidermotropismo, indicativo de mal pronóstico.

INMUNOFENOTIPO
Las células neoplásicas en la Micosis fungoide son CD4+ monoclonales activadas, además CD3+, CD45RO+, CD8-. En algunos casos poco comunes también es posible identificar CD4- y CD8+, presentando similar comportamiento clínico y pronóstico.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL.
En las fases incipientes, donde los parches / placas eritematodescamativas son las lesiones predominantes, se debe establecer un diagnóstico diferencial con otras entidades clínicas cuya lesión principal es similar a la presentada en la micosis fungoide como son los cuadros de eccema, psoriasis, dermatitis atópica, dermatitis de contacto o dermatofitosis. Para ello será necesario la realización de pruebas de laboratorio o incluso toma de biopsias sucesivas, sobre todo si existe una refractariedad al tratamiento convencional, que puedan orientar hacia un diagnostico definitivo.

Por otra parte, también es necesario establecer diagnóstico diferencial histopatológico con linfomas de células T que afectan la piel, como el linfoma anaplásico de células grandes (positivo para CD30), el linfoma de células T periféricas (negativo para CD30, sin compromiso epidérmico), el linfoma o leucemia de células T (por lo general, con compromiso sistémico) o el linfoma de células T paniculítico subcutáneo.

TRATAMIENTO.
Existe una gran variedad de opciones terapéuticas, entre ellas destacan:

FOTOTERAPIA:

  • Fototerapia ultravioleta A y psoraleno (PUVA): Principalmente para fases tempranas de la enfermedad, pues en ellas se presenta una tasa de remisión completa de 80-90%. Siendo necesaria una terapia de mantenimiento con PUVA, a intervalos amplios, para prolongar la remisión. Por otra parte, la combinación de radiación ultravioleta (PUVA) e Interferon alfa2a también presentan una tasa de respuesta alta.
  • Fototerapia ultravioleta B de banda estrecha (UVBbe): También indicada principalmente para fases tempranas de la enfermedad, obteniéndose tasas de remisión completa de 80-90%.
  • Fotoquimioterapia extracorpórea sola o combinada con radioterapia total de la piel con haz de electrones (TSEB).

TOPICA

Corticoesteroides tópicos: especialmente útil en fases iniciales, pudiendo ser en ese momento el único tratamiento.

Clormetina tópica: Es una mostaza nitrogenada, que se emplea con finalidad paliativa, consiguiendo regresión de las lesiones cutáneas, particularmente en estadios tempranos de la enfermedad. Además, también se usa para completar abordajes terapéuticos dirigidos a la enfermedad ganglionar o visceral. Presentando una tasa general de remisión completa relacionada con el estadio cutáneo, siendo esta entre 50-80% en estadíos tempranos y del 20-40% en aquellos más avanzados.

RADIOTERAPIA:
Radioterapia total de la piel con haz de electrones (TSEB): Es un tipo de radioterapia donde se emplea la energía generada por los electrones, que penetra hasta la dermis, tratando únicamente la piel sin causar efectos sistémicos. Se emplea como tratamiento paliativo, presentando respuestas completas de hasta 80%, y se puede combinar con tratamiento sistémico. Sin embargo, en las fases tempranas de la enfermedad, donde los pacientes presentan una supervivencia prolongada, ocasionalmente se utiliza con intención curativa. Así mismo, los pacientes con una sola lesión de micosis fungoide tratados con radioterapia local a veces alcanzan una supervivencia sin enfermedad (SSE) a largo plazo. Sin embargo, puede producir efectos tóxicos cutáneos a corto y largo plazo. Además, no está disponible de forma generalizada, pues exige de unas instalaciones asistidas por físicos y pericia técnica para administrar la dosimetría precisa.

Radioterapia local de la piel con haz de electrones o radioterapia de ortovoltaje: Empleadas ambas para paliar áreas de enfermedad cutánea voluminosa o sintomática.


TRATAMIENTOS SISTÉMICOS
Interferón α: Solo o combinado con tratamiento tópico.
Interferón γ: Solo o combinado con tratamiento tópico.

Quimioterapia sistémica: Metotrexato, Doxorrubicina liposomal pegilada, Fludarabina, 2-clorodesoxiadenosina, Pentostatina, Clorambucilo con prednisona, Clormetina, Ciclofosfamida y Pralatrexato: Análogo del folato.

Bexaroteno: Retinoide de administración tópica u oral.
Lenalidomida.
Vorinostat o romidepsina: Inhibidores de la histona desacetilasa (HDACi).


TERAPIA DIRIGIDA:
Brentuximab vedotina
Mogamulizumab.

TRASPLANTE:
Trasplante alogénico o autógeno de médula ósea: Indicado en pacientes muy seleccionados. Presentando una tasa de supervivencia general a los 5 años entre 30-50% y de supervivencia sin recaída entre 15-25%.



Todos lo tratamientos expuestos con anterioridad consiguen remitir la enfermedad, sin embargo pocos de ellos lo hacen a largo plazo. Por lo que la mayoría de ellos se consideran tratamientos paliativos que fundamentalmente logran mejorías sintomáticas.


PRONÓSTICO.
El pronóstico de la micosis fungoide es en general muy bueno, salvo en fases más avanzadas. Viene determinado por el estadiaje de la enfermedad en el momento de la confirmación diagnóstica, donde se valora la extensión de la afectación cutánea y la presencia o no de enfermedad extracutánea tanto a nivel ganglionar o visceral.


El Cutaneous Lymphoma International Consortium, tras una revisión retrospectiva, definió 4 marcadores independientes de peor pronóstico. Entre ellos están: Enfermedad en estadio IV, edad mayor de 60 años, transformación a linfoma de células grandes y concentraciones altas de lactato-deshidrogenasa. Así mismo, el Cutaneous Lymphoma International Prognostic Index utiliza el sexo masculino, la edad mayor de 60 años, la presencia de placas extensas, ganglios linfáticos afectos, compromiso sanguíneo y compromiso visceral como factores de mal pronóstico.

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By Sara Carbonell, R3 de Medicina Familiar y Comunitaria del C.S. Pintor Sorolla. Octubre-Noviembre 2021

jueves, 30 de septiembre de 2021

Nódulos subcutáneos: diagnóstico diferencial y revisión

Caso
Varón de 49 años que acude a la consulta de Dermatología remitido por su Médico de Atención Primaria por nódulos subcutáneos en extremidades. A la exploración física se palpan varios nódulos de consistencia blanda, móviles e indoloros en antebrazo y muslo derecho. Se realiza biopsia y la anatomía patológica lo describe como lipoma.


Diagnóstico diferencial
Lipomas
Lipomatosis
Angiolipomas
Paniculitis


LIPOMAS
Suelen afectar a adultos. Son nódulos subcutáneos redondeados, blandos, fácilmente desplazables de planos superficiales y profundos, recubiertos por piel normal. Acostumbran a ser solitarios, medir unos pocos centímetros (hasta 10 cm) y crecen lentamente. Hay cuatro formas de lipomatosis múltiple y se pueden asociar a síndromes multisistémicos (síndrome de Proteus, síndrome de Gardner, síndrome de Bannayan-Zonana).
 

LIPOMATOSIS
Lipomatosis benigna simétrica
La lipomatosis simétrica benigna (LSB) es una enfermedad rara y de etiología incierta, caracterizada por la presencia de masas o múltiples depósitos subcutáneos de tejido adiposo no encapsulados, distribuidos de forma simétrica en cuello, nuca, tronco, hombros y parte proximal de las extremidades (aspecto pseudoatlético), pared abdominal y región inguinal.
 

De crecimiento inicialmente rápido (1-2 años), los lipomas evolucionan después de manera lenta y progresiva, aunque traumatismos y cirugías pueden inducir nuevos crecimientos acelerados.
 

La entidad se ha clasificado en dos tipos:
- LSB tipo 1 afecta a varones con índice de masa corporal (IMC) normal o bajo. Se manifiesta con masas circunscritas que muestran atrofia progresiva del tejido graso no involucrado.
- LSB tipo 2, debe diferenciarse de la obesidad pues la infiltración grasa es más difusa y ocurre en ambos géneros. En general, IMC alto y no hay afectación de profundidad. Ambos tipos respetan antebrazos y piernas.
 

La literatura médica describe unos 200 a 300 casos, sobre todo hombres en la edad media de la vida (30-60 años), de raza blanca y en su mayoría, con antecedentes de etilismo crónico. También se ha asociado con dislipidemia, hiperuricemia, intolerancia a la glucosa, diabetes mellitus e hipertransaminasemia y puede cursar con neuropatía motora y sensitiva, neoplasias malignas de la vía aerodigestiva, polineuropatía y encefalopatía mitocondrial.
 

Lipomatosis múltiple familiar
La lipomatosis familiar múltiple es una afección rara que se caracteriza por múltiples lipomas en el tronco y las extremidades (brazos y piernas), sin que generalmente haya otros problemas. Como su nombre indica, lipomatosis familiar múltiple se diagnostica cuando se produce una lipomatosis múltiple en más de un miembro de la familia, a menudo durante varias generaciones. Los lipomas son generalmente indoloros, pero pueden afectar la calidad de vida, ya que pueden ser numerosos y grandes. Aunque la herencia parece ser autosómica dominante, la causa genética subyacente es actualmente desconocida.

El diagnóstico se hace con base en la presencia de lipomas y en la historia familiar y se puede confirmar con una biopsia. El tratamiento se basa en los signos y síntomas presentes en cada persona. La retirada quirúrgica puede ser necesaria si los lipomas son muy grandes y/o interfieren con el movimiento y / o la vida diaria o causan deformidades. Hay unos pocos reportes en la literatura en que se han descrito lipomas en el estómago y en el intestino, y casos de lipomas en el cerebro y en el corazón por lo que se ha sugerido que se haga investigación con estudios radiográficos de los órganos internos para saber si todo está bien. Algunas veces los lipomas vuelven a aparecer después de ser retirados.
 

Adiposis dolorosa (enfermedad de Dercum)
Se caracteriza por el acúmulo de depósitos de grasa de entre 0,5 y 5 centímetros de diámetro en el tejido celular subcutáneo que presionan los nervios situados en articulaciones y zonas próximas a éstas (son muy frecuentes en las rodillas), lo que provoca dolor cuando se presionan, hinchazón, fatiga, parestesias, a veces inestabilidad emocional y demencia.
La adiposis dolorosa afecta sobre todo a las mujeres en una proporción de 30 a 1 y rara vez se manifiesta antes de la menopausia, sobre todo en obesas, por lo que se debe evitar el sobrepeso. Para mitigar el dolor se han demostrado efectivos las infusiones intravenosas de lidocaína o el tratamiento oral con mexiletina; la excisión quirúrgica del tejido adiposo o la liposucción también reduce los síntomas, aunque puede haber recurrencia. La hinchazón puede desaparecer sola.
 

ANGIOLIPOMA
Los angiolipomas son neoplasias adiposas benignas que se diferencian de los lipomas clínicamente por su mayor sensibilidad, histológicamente por su mayor componente vascular y citogenéticamente por la ausencia de alteraciones cariotípicas.


PANICULITIS

Definición
Las paniculitis constituyen un grupo heterogéneo de procesos inflamatorios que afectan al tejido celular subcutáneo. Su diagnóstico específico va a requerir una biopsia incisional que llegue de manera profunda a la hipodermis para un correcto estudio histopatológico, que se establecerá en tres fases:
1. Determinar a pequeño aumento dónde se concentra con mayor intensidad el infiltrado inflamatorio, si en los septos o en el interior del lobulillo hipodérmico; de este modo se distingue entre paniculitis preferentemente septales y paniculitis preferentemente lobulillares.
2. Establecer la presencia o no de vasculitis y, en caso afirmativo, la naturaleza del vaso afectado; de este modo se distingue entre vasculitis de grandes vasos o de pequeños vasos.
3. Estudiar la composición del infiltrado inflamatorio y buscar las características histopatológicas específicas que permitan llegar finalmente a un diagnóstico concreto.


Clasificación histopatológica
Paniculitis preferentemente septal
Con vasculitis
- Venular

• Vasculitis leucocitoclástica
• Tromboflebitis migratoria superficial

- Arterial

• Panarteritis nodosa cutánea

Sin vasculitis
- Predominio linfocitos y células plasmáticas

• Necrosis lipoídica
• Morfea profunda

- Predominio histiocitos

• Granuloma anular subcutáneo
• Nódulo reumatoide
• Xantogranuloma necrobiótico
• Eritema nodoso

Paniculitis preferentemente lobulillar
Con vasculitis
- Venular

• Eritema nodoso leproso
• Fenómeno de lucio
• Paniculitis neutrofílica lobular asociada a artritis reumatoide

- Arterial

• Eritema indurado Bazin
• Enfermedad de Crohn

Sin vasculitis
- Poco o nulo infiltrado inflamatorio

• Paniculitis esclerosante
• Calcifilaxis/oxalosis
• Esclerema neonatal

- Predominio linfocitario

• Paniculitis por frío
• Paniculitis lúpica
• Paniculitis en dermatomiositis

- Predominio de neutrófilos

• Paniculitis pancreática
• Paniculits por déficit de alfa-1-antitripsina
• Paniculitis infecciosa
• Paniculitis facticia

- Predominio histiocitos

• Sarcoidosis subcutánea
• Necrosis grasa del recién nacido
• Paniculitis histiocítica citofágica
• Paniculitis pseudoesclerodérmica postirradiación

Eritema nodoso
Se trata de la paniculitis más frecuente; es un proceso reactivo que puede aparecer ante múltiples agentes etiológicos: infecciones, medicamentos, neoplasias y un amplio grupo de otros procesos heterogéneos. Las infecciones estreptocócicas son la causa más común en niños, mientras que los medicamentos, la sarcoidosis y las enfermedades inflamatorias intestinales constituyen las causas más habituales de eritema nudoso en adultos. 

Clínicamente, el proceso se caracteriza por la aparición brusca de nódulos eritematosos, calientes y dolorosos, preferentemente localizados en la cara anterior de las piernas, en general con afectación bilateral y simétrica. Es característica la evolución «contusiforme» de la coloración de las lesiones. Las lesiones nunca fistulizan ni se ulceran, y remiten sin dejar atrofia ni cicatriz residual. Habitualmente los brotes de lesiones cutáneas van acompañados de fiebre, malestar general, artralgias, dolor abdominal o diarrea. Histopatológicamente, en los septos engrosados se aprecia un infiltrado inflamatorio de neutrófilos en fases iniciales, y linfocitos e histiocitos en lesiones desarrolladas del todo, junto a un hallazgo histopatológico característico, el denominado granuloma radial de Miescher, que consiste en pequeños grupos de histiocitos dispuestos radialmente alrededor de una hendidura de morfología variable.
El tratamiento debe estar dirigido a la entidad asociada, puesto que las lesiones tienden a remitir espontáneamente en unas 3 semanas, y se debe tener en cuenta que la persistencia y/o recurrencia no es inusual. El reposo puede ser la única medida terapéutica, aunque el ácido acetilsalicílico o los AINE son útiles en el tratamiento sintomático del dolor.
 

Paniculitis lúpica (lupus eritematoso profundo)
Forma de lupus eritematoso que se asocia con lupus discoide crónico en un tercio de los pacientes y con lupus eritematoso sistémico en un 10-15%, y que puede preceder a estas otras formas. Se trata de una entidad más frecuente en mujeres, y las lesiones corresponden a nódulos eritematosos profundos que tienden a localizarse en los muslos, la región glútea, los hombros, la cara externa de los brazos y la cara. Al remitir, dejan áreas de lipoatrofia, provocando depresiones y deformidades antiestéticas
Histológicamente, el hallazgo más característico consiste en una paniculitis preferentemente lobulillar con nódulos linfoides, en ocasiones con centros germinales, junto con un infiltrado predominantemente linfoplasmocitario, esclerosis de los septos y necrosis hialina del lobulillo. En ocasiones se observan los hallazgos clásicos de lupus discoide en la unión dermoepidérmica. El tratamiento consiste en ciclos orales de antipalúdicos o CE.


Sarcoidosis subcutánea
La forma más común de paniculitis en la sarcoidosis es el eritema nudoso, indistinguible del de otras etiologías. Pero a parte, pueden aparecer otras lesiones más específicas, que consisten en nódulos no inflamatorios en las extremidades, apreciándose en la histología granulomas no caseificantes de pequeño tamaño y con escasos linfocitos en la periferia («granulomas desnudos») en los lobulillos. La mejor alternativa continúan siendo los CE sistémicos, al igual que en la sarcoidosis en general.


Bibliografía
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 By Marta Campos Mena, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria del C.S. Benicàssim. Septiembre 2021

martes, 31 de agosto de 2021

Dermatitis perioral

CASO CLÍNICO
Paciente mujer de 38 años que acude por pequeñas lesiones papulopustulosas sobre base eritematosa a nivel perioral como única localización y sin presentar comedones, de 5 meses de evolución. Había sido tratada con glucocortidoides tópicos sin notar mejoría clínica e incluso agravándola. Como antecedentes personales, la paciente presenta antecedentes de asma, actualmente sin tratamiento.


Pápulas eritematosas, pústulas y linea perilabial sana: características clínicas propias de la dermatitis perioral

En este caso, no se realizó ninguna prueba complementaria como método diagnóstico, y fue tratada con tratamiento tópico con clotrimazol + metronidazol + clindamicina cada 12 horas durante 1-3 meses.


REVISIÓN
Concepto:
La dermatitis perioral es un trastorno inflamatorio crónico de la piel que cursa en brotes. Puede provocar prurito, sequedad y múltiples y pequeñas pápulas sobre una base eritematosa, papulovesículas y papulopústulas alrededor de la boca, nariz u ojos. Por lo general, las lesiones no suelen afectar los primeros milímetros alrededor del borde perioral.

Epidemiología y patogenia:
En el 90% de los casos aparece en mujeres de entre 16 y 45 años de edad. Aunque el trastorno es de origen desconocido, se sabe que existen distintos factores implicados en su aparición, tanto intrínsecos como extrínsecos: el uso corticoides tópicos fluorados potentes, inhaladores de corticoides, cosméticos y/o dentríficos fluorados, la radiación ultravioleta, el calor, el viento, el estrés emocional, la toma de anticonceptivos o la sobreinfección por algún microorganismo (bacterias fusiformes, Demodex folliculorum, Candida sp.). Estos factores de forma aislada no provocan esta patología, sino la suma de varios de ellos.
Pueden tener antecedentes personales y familiares de enfermedades como dermatitis atopica, asma, alergia a alimentos, así como la elevación en plasma de IgE.

Diagnóstico
El diagnóstico es clínico, teniendo en cuenta las características clínicas típicas:  
  • Conservación de la piel inmediatamente adyacente al borde del labio
  • Caracteristicas coexistentes de dermatitis eccematosa
  • Sensación de ardor
  • Uso reciente de corticoides tópicos, nasales o inhalados
  • Historia de enfermedad después de la abstención de corticoides tópicos
  • Ausencia de comedones
En caso de duda, se puede realizar un cultivo de las pústulas o una biopsia cutánea.

Complicaciones
Se trata de una enfermedad exclusivamente cutánea sin repercusión sistémica y que excepcionalmente puede ocasionar cicatrices.

Tratamiento
  • Medidas generales:
    • - Evitar los factores desencadenantes (corticoides, cosméticos,…)
    • - Higiene facial suave sin jabón
  • Farmacológico general (si intenso prurito): antihistamínicos orales
  • Farmacológico específico:
    • Enfermedad leve: se prefiere la terapia tópica a la sistémica. Los inhibidores tópicos de la calcineurina y los antibióticos tópicos son los principales tratamientos, con una duración de tratamiento de 4-8 semanas:
      • Inmunomoduladores:
        • Tacrolimus 0,1% 2 aplicaciones al día
        • Pimecrolimus 1% 2 aplicaciones al día
      • Antibióticos:
        • Eritromicina 2% tópica 2 aplicaciaones al día
        • Metronidazol 0,75% o 1% 1 aplicación al día
        • Clindamicina
      • Clotrimazol
Una vez mejorada la clínica, los pacientes pueden interrumpir la terapia tópica y continuar con cremas suaves.
Los pacientes que no mejoren clínicamente a las 4-8 semanas pueden utilizar la terapia utilizada en la enfermedad moderada-grave
    • Enfermedad moderada-grave:
      • Tetraciclinas orales:
        • Tetracliclina 250 a 500 mg dos veces al día
        • Doxiciclina, 50 a 100mg dos veces al día o 100mg una vez al día
        • Minociclina 50 a 100mg dos veces al día o 100 mg una vez al día
      • Eritromicina oral

Diagnostico diferencial:
  • Acné: se trata de un trastorno inflamatorio propio de la unidad pilosebácea en el cual se produce un taponamiento de su apertura al exterior (comedón) como causa principal. En la dermatitis perioral no existen comedones y no suele dejar cicatriz a diferencia del acné, y aunque son dos enfermedades claramente diferenciadas, pueden coexistir.
  • Rosácea: se trata de una enfermedad pápulo-pustulosa con distribución malar más que perioral, con un componente vascular más marcado con telangiectasias y eritema.
  • Dermatitis seborreica: se trata de una enfermedad inflamatoria eritematosa y descamativa con afectación perinasal más que perioral, con pápulas de mayor tamaño. La dermattis seborreica suele afectar a otros sitios más comunes como el cuero cabelludo, cejas…
DERIVACIÓN A DERMATOLOGÍA
Dudas diagnósticas.
Dermatitis perioral severa o mala respuesta a tratamiento.

BIBLIOGRAFÍA:
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By Inmaculada Tallante Castro, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria del DSCS. Agosto 2021

sábado, 31 de julio de 2021

Fibroqueratoma digital adquirido: a propósito de un caso

Caso clínico:

Varón de 32 años que acude a la consulta de Dermatología remitido por su médico de atención primaria por “lesión en el primer dedo de la mano izquierda en zona palmar interfalángica proximal desde hace más de 1 año”.

El paciente refiere que desde Febrero de 2021 la lesión ha empezado a aumentar progresivamente de tamaño y le impide realizar tareas manuales por la molestia que le produce el roce con los objetos. No recuerda traumatismos previos en la zona de la lesión. No refiere episodios de sangrado ni ulceración.

Antecedentes personales: Alergia a AAS. Médicos: lumbalgia, obesidad. No antecedentes quirúrgicos. No hábitos tóxicos. No tratamiento habitual. Trabaja en un horno de cerámica.

Exploración física: lesión polipoide, indurada y móvil, con base de 8 mm de diámetro aproximadamente en zona palmar del primer dedo de la mano derecha.

 
 
Diagnóstico: Fibroqueratoma digital adquirido.

Tratamiento:
se incluye al paciente en lista de espera quirúrgica y el paciente firma el consentimiento informado para exéresis de la lesión y posterior análisis anatomopatológico de la misma. Hasta que se realice la exéresis, no precisa tratamiento farmacológico tópico.

FIBROQUERATOMA DIGITAL ADQUIRIDO

Es un tumor fibroso benigno que aparece como lesión única, predominantemente en los dedos de las manos y los pies, sobre todo a nivel de las articulaciones interfalángicas distales.

Es relativamente frecuente en adultos. Suele presentarse en varones de edad media, a partir de la segunda década de vida.

Puede encontrarse con menor frecuencia en otros puntos anatómicos como palma o dorso de las manos, dedos del pie, muñeca, rodilla, talones y cara anterior de la pierna.

Etiología: en algunos casos se relaciona con pequeños traumatismos en la zona de la lesión pero en la mayoría de los casos su etiología es desconocida y no existe dicha relación.

Diagnóstico
:
  • Anamnesis: Edad de inicio, profesión, tiempo transcurrido entre exposición y aparición lesión, duración de la lesión, localización y descripción de la lesión.
  • Aspecto de la lesión: neoformación de forma semiesférica tipo papular o sésil. Con el dermatoscopio se observa que su superficie está recubierta totalmente por piel normal con ausencia de líneas dermatoglificas. Muchas veces se puede observar en la punta una hiperqueratosis muy adherida. Alrededor de la lesión aparece un collarete epidérmico queratósico y descamativo de pequeño tamaño (no suele superar los 1.5 cm).
  • Clínica: suele ser asintomático, pero que puede ser doloroso cuando sufre algún traumatismo o cuando roza con algún objeto.
  • Pruebas complementarias: Biopsia y estudio histológico de la lesión. Anatomía patológica: Epidermis con leve papilomatosis e hiperqueratosis. En dermis presenta un tejido conectivo compuesto por fibras de colágeno en vasos dilatados. No son necesarias otras pruebas para su diagnóstico ya que no tiene repercusión a nivel sistémico.
Diagnóstico diferencial:
  • Verruga vulgar: Es la tumoración más común en la mano y los dedos. Se produce por la infección cutánea por el virus del papiloma humano. Aparece sitios de traumatismos repetidos y suelen desaparecer de forma espontánea en 1-2 años. Presentan una superficie córnea y tacto rasposo.
  • Queloide: crecimiento benigno, exagerado y anormal de tejido fibroso como consecuencia de una cicatrización anormal.
  • Granuloma piógeno: masa de crecimiento rápido, de consistencia blanda, que puede ser pediculada, de tamaño variable, de color rojizo con superficie lobulada. En ocasiones se encuentra ulcerada y presenta una gran tendencia al sangrado.
  • Cuerno cutáneo: protrusión córnea hiperqueratósica y circunscrita, de color blanco-amarillento, de forma recta o curva.
  • Tumor de Koenen: Suele aparecer en los dedos de los pies y pueden ser numerosos cuanto mayor es el paciente. Son proliferaciones del color de la piel, alargadas, con una extremidad libre cornificada. Se desarrollan por debajo del repliegue ungueal proximal y descansan sobre el lecho ungueal, pudiendo llegar a destruirlo.
  • Quistes mixoides digitales: más frecuentemente en mujeres. Son nódulos pequeños únicos y asintomáticos. Surgen en el dorso del dedo y se encuentran entre el pliegue de la articulación interfalángica distal y el pliegue ungueal proximal.
  • Poroma ecrino: tumor solitario, rosado, blando, de crecimiento lento, de 0,5 – 2 cm de diámetro. Se origina en la piel de la zona dorsal o plantar. Suele ser superficial, protuberante o sésil, aunque en ocasiones puede crecer hacia adentro. 

Tratamiento: extirpación de la lesión de forma quirúrgica de forma amplia y completa.

Pronóstico: curación con extirpación completa de la lesión.

Conclusiones: se trata en definitiva de una lesión benigna cuyo diagnóstico es clínico e histológico. Se debe diferenciar principalmente de la verruga vulgar por su aspecto similar. Suele ser asintomática pero puede incomodar al paciente al realizar sus tareas manuales, por lo que este suele ser el motivo más frecuente de su demanda aparte del crecimiento de la lesión que preocupa al paciente. El tratamiento definitivo es quirúrgico realizando una resección completa de la lesión.

Bibliografía:

  1. Tabka M, Litaiem N. Acquired Digital Fibrokeratoma. 2021 May 8. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2021 Jan–. PMID: 31424730.
  2. López López D, López López L, Barriuso Cao M, Álvarez-Calderón Iglesias O, Fornos Vieitez B. Fibroqueratoma periungueal adquirido: tratamiento quirúrgico. Revista Internacional de Ciencias Podológicas. Vol. 1, Núm. 2, 2007, 47-53.
  3. Armando Betanzos J, Inés Castro R, César Salinas. Fibroqueratoma digital adquirido. Dermatol Pediatr Lat 2007; 5(1): 57-59.
  4. Raddadi AA. Symmetrical interdigital hyperkeratosis of the hands: a case report. Dermatol Online J. 2005 Aug 1;11(2):26. PMID: 16150234.
By Teresa Aramendía de Salas, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria del C.S. Gran Vía. Julio 2021

lunes, 31 de mayo de 2021

Erupción lumínica polimorfa

Mujer de 40 años, acude a consultas externas de Dermatología en mayo de 2021, por cuadro de lesiones pruriginosas en zona del escote-cuello. Refiere que le han aparecido también en años anteriores, con las primeras exposiciones a los rayos del sol (primavera) y que van desapareciendo conforme avanza el verano. No aparecen en la cara.

Antecedentes médicos de interés: dermatitis seborreica desde 2014 y asma. Diagnosticada en 2017 de nevus melanocíticos sin signos de alarma.

Tratamiento habitual: Sebiprox 15 mg/g 100 ml champú.

Exploración física: se observan lesiones papulares eritematosas en zona del escote, sin afectación facial.  


Diagnóstico: por las características clínicas de las lesiones junto con fenómeno de hardening (endurecimiento, característica que que ayuda a diferenciar este trastorno del lupus) se diagnóstica como ERUPCIÓN LUMÍNICA POLIMORFA.

Tratamiento: Se le recomienda fotoprotección estricta, aplicación de corticoide tópico (Lexxema®) sobre las lesiones (2 aplicaciones al día), así como un fotoprotector oral (Sunisdin oral® 1 cápsula diaria por la mañana durante el período de exposición solar).

ERUPCIÓN LUMÍNICA POLIMORFA

CONCEPTO: La fotosensibilidad es una reacción cutánea anormal a las radiaciones UV y, en algunas personas, a la luz visible. Uno de los factores importantes para determinar si la reacción es debida a fotosensibilidad es la distribución, pues éstas se encuentran mayoritariamente en zonas expuestas al sol. Las fotodermatosis idiopáticas (grupo al que pertenece el Erupción Polimorfa Lumínica) son los desordenes de fotosensibilidad a los cuales todavía no se les conoce su patogenia con exactitud, y muchas de éstas tiene características que sugieren factores inmunológicos.

La erupción polimorfa lumínica (EPL), o Polymorphous light eruption (PMLE) en inglés, es la fotodermatosis idiopática más frecuente y se caracteriza por la aparición de lesiones cutáneas de morfología variable (en la misma persona suele ser monomorfa y con la presentación más común es la variante papular), que aparece en áreas expuestas al sol de horas a días después de la exposición y persiste durante varios días antes de desaparecer.

EPIDEMIOLOGÍA: El inicio de la erupción lumínica polimorfa (EPL) ocurre típicamente en la 2ª-3ª décadas de la vida. Tiene preponderancia femenina en una proporción de 3:1. Los individuos de piel clara (fototipo de Fitzpatrick I-III) son los más comúnmente afectados, aunque puede desarrollarse en individuos de todas las etnias y tipos de piel. Ocurre con mayor frecuencia en zonas templadas. Varios estudios han indicado que la prevalencia de EPL está directamente relacionada con la latitud. Sin embargo, dentro de Europa, no se ha demostrado que se produzca un gradiente de latitud. En EEUU parece que afecta a un 10-15% de la población mientras que en Europa podríamos hablar de 10-20 % de los adultos jóvenes.

ETIOPATOGENIA: Es desconocida pero parece ser una respuesta inmune anormal a la luz influenciada por factores genéticos, fotobiológicos y bioquímicos. Aunque las radiaciones UVA, UVB y con menos frecuencia la luz visible están implicadas, de ellas la radiación más eficaz para desencadenar el cuadro es la radiación UVA. Dentro de los factores genéticos hay una mayor predominancia en gemelos monocigóticos y la presencia de historia familiar positiva en 15 a 46% de los pacientes afectos. Los estudios sugieren herencia poligénica.

A nivel bioquímico: la GSTP1( glutatión-S transferasa), parece estar relacionada y lo haría con la presencia de especies reactivas de oxígeno.

A nivel inmune: la EPL se ha considerado durante mucho tiempo como un posible tipo de respuesta de hipersensibilidad retardada a una respuesta cutánea endógena a antígeno inducido por rayos UV, debido al retraso de horas o días entre la exposición al sol y la manifestación de los síntomas, así como el aspecto histológico de la piel lesionada, aunque el alérgeno responsable no ha sido identificado. La irradiación ultravioleta puede convertir un precursor potencial en la piel en un antígeno que causa una reacción de hipersensibilidad retardada, lo que resulta en la clínica aparición de la enfermedad. La naturaleza de este hipotético precursor o antígeno, sin embargo, no está muy clara.

En biopsias cronometradas después de la irradiación con fuentes de luz artificial la aparición de infiltrados perivasculares de sobre todo linfocitos T CD4+ en unas pocas horas y CD8+ al cabo de unos días; un mayor número de células de Langerhans dérmicos y epidérmicos, así como macrófagos dérmicos, sugiere una reacción de hipersensibilidad retardada. Se ha encontrado un aumento en la presencia de células de Langerhans y macrófagos dérmicos, selectina E, VCAM-1 (moléculas de adhesión vascular) y ICAM-1 (moléculas de adhesión intercelular). Hay también una disminución en los niveles de mastocitos y de factor de necrosis tumoral-α, interleucina-4 e interleucina-10, liberadas por los neutrófilos, lo que coincide con la disminución de neutrófilos en el infiltrado cutáneo de los pacientes con EPL. Ello contribuye a la resistencia a la inmunosupresión por parte de las radiaciones UV, que en la piel de pacientes sin este trastorno producen inmunosupresión.

Las radiaciones UV promueven la liberación de péptidos antimicrobianos como psoriasina, que es un modulador de neutrófilos, y se ha visto aumentado en los pacientes con EPL, lo que sugiere su implicación en la etiopatogenia.

Se ha visto que niveles bajos de linfocitos T reguladores podrían estar en relación con la disminución en los niveles de vitamina D. Las alteraciones en la homeostasis de la vitamina D puede contribuir a los procesos autoinmunes.

HISTOLOGÍA: Es inespecífica y no patognomónica. Los hallazgos requieren correlación con la presentación clínica. Se puede observar espongiosis epidérmica focal con exocitosis focal de linfocitos y un infiltrado linfohistiocitario periaxial y perianexial con eosinófilos ocasionales y los neutrófilos que pueden verse en lesiones tempranas. El edema dérmico papilar, los cambios de la interfaz focal y la degeneración hidropónica basal de células basales están presentes en las lesiones más avanzadas. La inmunofluorescencia directa de las biopsias de piel es negativa.

CLÍNICA: 

La EPL tiene diferentes variantes morfológicas (de ahí el término "polimorfa"), pero que en un mismo paciente suele ser una erupción monomorfa, consistente en pápulas eritematosas o no, pruriginosas, agrupadas de formas diferentes, que pueden confluir y formar placas. Raramente, puede dar paulo-vesículas, ampollas, edema facial. Hay alguna variante de solo prurito sin evidencia de lesiones. Las orejas pueden estar afectadas por vesículas pruriginosas sobre todo en niños. Puede haber liquenificación al rascado. No hay síntomas sistémicos. 

Típicamente brotan durante primavera-verano y remiten en otoño-invierno. La erupción aparece de minutos a horas después de la exposición y puede permanecer de días a semanas si la exposición es continua. Cuando se detiene la exposición, las lesiones pueden desaparecer sin cicatrices en el transcurso de unos días. 

Las lesiones suelen afectar únicamente a áreas expuestas al sol. Es típico que afecte a zonas que no se exponen todo el año sino que están cubiertas en invierno y descubiertas en verano (“zona V “del escote, brazos, muslos, parte superior de la espalda...). Por ello es frecuente que la cara no se vea afectada. 

También es muy típico de este trastorno el fenómeno de hardering (endurecimiento), caracterizado por erupciones de intensidad cada vez menor en sucesivas fotoexposiciones según avanza el verano, como si la piel "se acostumbrara" al Sol.


DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL:

  • Lupus cutáneo subagudo:
    • En el Lupus subagudo las lesiones suelen aparecer 2-3 semanas después de la exposición solar en forma de placas eritematosas anulares o papuloescamosas policíclícas y persisten varias semanas con una resolución progresiva. No presenta fenómeno de hardering.
    • Solicitar anticuerpos antinuecleares (ANA), anti-Ro y anti-La.
  • Protoporfiria eritropoyética: 
    • Tras la exposición solar suele aparecer eritema que más tarde da paso a edema púrpura en dorso de nariz, mejillas y dorso de manos y que en ocasiones se puede acompañar de lesiones papulovesiculares. Estas lesiones desaparecen al cabo de horas o días y tras exposiciones recurrentes pueden dejar cicatrices superficiales( a diferencia de la EPL).
    • Tiene una diferencia fundamental y es que las primeras manifestaciones aparecen en la infancia temprana a diferencia de la EPL.
    • Solicitar niveles de protoporfirinas en plasma, hematíes y heces. 
  • Urticaria solar:
    • Lesiones urticariformes tras 5-10 minutos de la exposición y se resuelve en 1-2 h aproximadamente (habones evanescentes). No suele respetar la cara (al contrario que la EPL) y manos.
  • Hidroa vacciniforme:
    • Más frecuente en la edad infantil. En la hidroa vacciniforme aparecen vesículas tras la exposición solar con posterior formación de cicatrices varioliformes (a diferencia de la EPL). Más grave en hombres y más frecuente en niños.
  • Prúrigo actínico:
    • Frecuente también en edad infantil (4-5 años y mejora en pubertad aunque puede persistir toda la edad adulta). Predomina en mujeres. Aparición de pápulas o nódulos, muy pruriginosos y frecuentemente excoriados, en zonas expuestas al sol y menos en zonas no expuestas. Puede asociar además eccema, linquenización y costras. También se puede observar conjuntivitis y queilitis (que suele ser recurrente)
  • Eccema atópico y seborreico: Tienen diferencias morfológicas.
  • Dermatitis crónica actínica: Afecta más a hombres de edad avanzada. Puede estar asociada al VIH. Se trata de una erupción erimatosa, pruriginosa, confluente, eccematosa tras la exposición solar en meses de más sol.

DIAGNÓSTICO:
  • Anamnesis completa:
    • Edad de inicio
    • Sexo
    • Profesión
    • Tiempo transcurrido entre exposición y aparición lesión
    • Duración de la lesión.
    • Localización lesión.
    • Descripción lesión.
    • Síntomas de la lesión
    • Si tiene influencia estacional
    • Antecedentes personales
    • Tratamiento habitual ( importante por fotosensibilidad de algunos fármacos)
    • Exposición a productos fotosensibilizadores.
  • Exploración física: observar zonas clave en las fotodermatosis y dermatosis fotoagravadas. Esto es: frente, nariz, parte superior de las mejillas, punta del mentón, bordes de los pabellones auriculares, parte posterior y zonas laterales del cuello, parte superior del tórax, dorso de las manos y los pies, y caras extensoras de los miembros. 
  • Pruebas complementarias si hay dudas se puede obtener el diagnóstico.
  • Biopsia con estudios de inmunfluorescencia directa puede servir para excluir otras patologías. La histología de la lesión está descrita más arriba.
  • Fotoinvestigación: puede ser de elección cuando hay dudas. En estos pacientes la Dosis Mínima de Eritema (MED) suele ser normal o disminuida. El fototesting monocromático solo permite confirmar la fotosensiblidad en la mitad de los casos sin diferenciar la EPL de otras dermatosis. Sin embargo, el fototesting provocativo provoca lesiones características de la EPL en un 60 % de los casos. Cuando este estudio es positivo confirma el diagnóstico permitiendo establecer el espectro de acción.
  • Exámenes de laboratorio: suelen ser normales. Se utilizan ocasionalmente para excluir otras patologías ya nombradas y serían ANA, Anti-Ro, Anti-La, detección de porfirias en orina, hematíes y heces.


TRATAMIENTO:

-Prevención con fotoprotección estricta: evitando la luz solar entre las 11 y 16h junto ropa adecuada y protectores solares, de al menos protección 30 y mejor los que contiene Avobenzone fotoestabilizada y/o Ecamsule, ya que ofrecen mejor protección. La protección sistémica no ha tenido resultados favorables en estudios.

-Fototerapia profiláctica: Es administrar dosis bajas de PUVA de banda ancha (Psoraleno+ UVA) o UVB de banda estrecha a principios de la primavera para inducir tolerancia a la exposición solar en aquellos pacientes que desarrollen síntomas significativos en primavera y/o verano. Se realiza con dosis suberitematosas 2 o 3 veces a la semana durante 4-6 semanas.

La fototerapia UVB de banda estrecha se puede administrar 3 veces por semana comenzando a un 50-70% de la MED, aumentando según se tolere posteriormente. Lo que hace el tratamiento es estimular el fenómeno natural de endurecimiento e induce la fotoabsorción mediante el uso de pequeñas dosis de UV cuidadosamente sin inducir la erupción. Ventajas: Se puede realizar en embarazadas y en niños, por no requerir el psoraleno.

-Tratamiento farmacológico:
Corticoides tópicos para tratamiento sintomático de inflamación y prurito.
Antihistamínicos orales para el prurito.
Corticoides orales, prednisolona 25 mg o prednisona 30 mg 4-5 días para casos más graves incluso prolongando este tratamiento si procede ( aunque no se recomienda)
Pueden ser útiles: azatioprina ( 50-100 mg/ día), ciclosporina ( 3-5 mg/kg/día).

PRONÓSTICO: Aunque es una enfermedad que puede alterar la calidad de vida en los meses de primavera-vera en general, la EPL se resuelve a los 7-10 días tras evitar la exposición solar y muchos mejoran tras varias exposiciones sucesivas al sol conforme va avanzando el verano, debido a la tolerancia inmunológica o pigmentación protectora de la piel.

CONCLUSIONES: La EPL es una enfermedad incluida en las fotodermatosis idiopáticas que tiene carácter benigno, a pesar que en meses de primavera-verano puede crear ciertas molestias a los que la sufren. No obstante, es una enfermedad fácil de diagnosticar, y tratar, y que con una correcta prevención se puede evitar en un alto porcentaje de casos.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Hönigsmann H. Polymorphous light eruption. Photodermatology, Photoimmunology & Photomedicine. 2008; 24(3): 155–61.
  2. Carvajal Elizondo M, Jimenez Tung I. Actualización en Erupción Polimórfica Lumínica. Revista Clínica de la Escuela de Medicina UCR-HSJD. 2020; 10 (1):20-7.
  3. Corella F et al. Erupción polimorfa lumínica. Farmacia profesional. 2006; 20(6): 64-8. 

By Francisco Méndez Ferrera, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria del C.S. Borriol. Mayo 2021

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